martes, febrero 27, 2007

EL LOCO QUE HABLABA CON NARVÁEZHace unos años en las inmediaciones de El Silencio ocurría un extraño fenómeno que turbó la tranquilidad de los vecinos del lugar. Se trata de la presencia de un sujeto de nombre desconocido que iba todos los días en traje y corbata hasta la fuente de Las Toninas, se metía en el agua y se dedicaba a conversar no sólo con las estatuas, sino con el espíritu de Francisco Narváez, el escultor. Ahí permanecía hasta pasadas las once y media de la mañana. Luego, a las doce en punto, se salía de la fuente y se montaba en un Conquistador azul oscuro que lo iba a buscar todos los días a la misma hora.

Eso es para que Uds. vean que cada ciudad tiene sus locos y dependiendo de la locura de tales individuos, la ciudad será más o menos amable para sus habitantes.