domingo, enero 28, 2007

EL FUTURO SIEMPRE ESTÁ POR LLEGAR (reloaded version)
Tenemos seis años en la década del 2000 y no parece que hayamos llegado al futuro tan soñado décadas atrás. «Estamos» en el futuro y todo sigue más o menos igual... Antes se creía que el porvenir sería limpio y que habría colonias humanas en Marte. Sin embargo, el presente que tenemos es caótico y, a duras penas, mantenemos la vida en la Tierra. A la pulcritud que supuestamente habría en el futuro, el mundo opuso toneladas de desechos tóxicos para los miles de ecosistemas que conforman el planeta. Quizás la única predicción que se cumplió sea la de la tecnología acompañando nuestras vidas.

Es verdad: vivimos rodeados de aparatos que parecen actualizaciones de los viejos adminículos que salían en Viaje a las Estrellas; usamos teléfonos celulares, manejamos computadoras personales, sabemos qué pasa en cualquier lugar del mundo y celebramos cuando conseguimos en la red una canción, una fotografía o un video que nos recuerda momentos felices. A fin de cuentas, la historia de la humanidad es una suma de logros que corre paralela a un sin fin de desastres y errores.

En esta década vertiginosa resulta difícil concebir una visión del futuro. Todo está diseñado para pensar a corto plazo. Planificar la propia vida, crear planes y llevarlos a cabo, supone un compromiso enorme con las ideas que se te ocurren, un compromiso en el que tienen mucha importancia el estímulo de una imaginación capaz de ver y de crear lo que aún no es, y una obstinada voluntad de trabajo para alcanzar tus metas. En muchos sentidos, la época en que nacimos nos invita a pensar siempre en presente, en resolver el aquí y el ahora, en sobrevivir y llevar a cabo un eterno carpe diem. Aunque parezca extraño, por sólo pensar en el presente, estamos más cerca del pasado que del futuro, pero dejémosle la filosofía a los pesimistas…

Las cosas buenas que ha traído «este futuro» son: el tratamiento y la cura de múltiples enfermedades, la banda ancha, las prótesis de silicón, la divulgación del discurso de tolerancia y de respeto entre los seres humanos de todas las razas y creencias (aunque nunca falta un cacaseno), la tecnología puesta al servicio de las comunicaciones y a la difusión del conocimiento. Hoy en día es extraño que la gente no se comunique entre sí, que no muestre su parecer con respecto a tantos temas que nos atañen; que no hable con su hermano que vive en Batavia, que no le cuente sus penurias a su mamá, a pesar de la distancia y de las diferencias horarias, que no hable, que no diga, que no deje constancia de su experiencia a través del Messenger, de Skype, de un blog o de You Tube; que no haga nuevos amigos, que no conozca colegas o no se afilie a comunidades enteras que discuten y comparten sus gustos, sin importar dónde viva cada uno de sus miembros. El planeta está cada día más interconectado y casi resulta inexplicable (y hasta imperdonable) sentirse aislado.

Antes se creía que la gente andaría por ahí vestida de plateado, que viajaríamos en autos voladores, que nuestras ciudades serían un modelo de urbanismo y que desaparecerían las armas y las guerras. Quizás no fuese así, quizás el presente que tenemos aún no muestre grandes logros en esos objetivos que se trazaron hace años, pero ¿quién duda que se han alcanzado metas que eran impensables hace menos de un siglo? ¿Quién duda que permitirle a los seres humanos que se comuniquen es la base para que dejen de dispararse?

Tenemos en nuestras manos la posibilidad de acercarnos unos a otros, de sentirnos parte de la humanidad entera, de saber que no estamos solos y que cada uno de nosotros importa. Así que nada de cultivar pensamientos apocalípticos porque el futuro siempre es una promesa de felicidad.