martes, enero 16, 2007

EL AMOR DE FAFRIFIA
Fafrifia Sanoja recibió el más extraordinario regalo que alguien pudiera recibir. Su hermana Alicia y su tío Dagoberto, le regalaron un llavero en el que aparece Bruce Lee con un par de luchacos en las manos. Fafrifia estaba feliz porque el pequeño dragón era su ídolo inmortal, y ésta era la primera vez que podría rendirle culto todos los días, llevándolo en el bolsillo de su falda o pantalón.

Fafrifia adoraba a Bruce Lee. En las noches, antes de dormir, le daba un beso al llavero y lo ponía debajo de su almohada, luego se entregaba al sueño con la esperanza de encontrarse con su amado vestido de Kato en el carro del Avispón Verde.

Fafrifia continuó viviendo su platónico romance hasta que un día conoció a Alexis, un motorizado barrigón que le dijo: «mami, vente para enseñarte kung fu», y ella quedó prendada de él.

Hoy en día Fafrifia Sanoja es una mujer casada y feliz. Todas las tardes, a las cinco, lleva a Bruno y a Rodolfito al dojo de karate que queda cerca de su casa. Ella aún conserva el llavero de Bruce Lee. Todas las noches, antes de dormir, lo besa y se acuesta lista para soñar con la imagen que acabaría a golpes de luchaco todos los peligros que acechan a Fafrifia y a su familia.

Eso es para que todos veamos que, tanto en la vigilia como en el sueño, Fafrifia tiene quién la defienda.

Y… ¡waaaatáááá!