jueves, diciembre 14, 2006

EL CASTIGO

Hoy hemos recibido un telefonema desde el infierno donde se nos dice que el general Augusto Pinochet llegó bien y que, contrariamente a lo que se piensa, no está ardiendo en una paila universal a mil quinientos millones de grados Fahrenheit.

El mensaje cifrado que nos llegó esta mañana nos dice que al general se le aplicó un nuevo castigo que viene a engrosar la fastuosa e interminable lista de torturas que, para los pecadores de todo tiempo y lugar, tiene el averno.

El castigo que le impusieron al recientemente fallecido general fue manejar por toda la eternidad un Fiat Mirafiori sincrónico, en una cola monumental, en compañía de un niño llorón. La sentencia es irrevocable y no valen arrepentimientos ni peticiones de clemencia a estas alturas.

Así que, Pinochet, a rodar por toda la eternidad en ese Fiat Mirafiori con un niño llorando en el asiento trasero. Que lo disfrutes.