lunes, noviembre 13, 2006

EL FUTURO SIEMPRE ESTÁ POR LLEGAR

Tenemos seis años en la década del 2000 y, al menos en nuestro país, no parece que hayamos llegado al futuro tan soñado décadas atrás. «Estamos» en el futuro y todo sigue igual (piensen en la trocha)... Antes se creía que el futuro iba a ser una belleza; que todo iba a ser limpio y que habría colonias humanas en Marte. Sin embargo, el presente que tenemos es caótico y, a duras penas, mantenemos la vida en la Tierra. A la pulcritud que supuestamente habría en el futuro, el mundo opuso más emanaciones de gas, más radiaciones de todo tipo, más efecto invernadero, más veneno para las aguas y para los miles de ecosistemas que conforman el planeta. Quizás la única predicción que se cumplió es la de la tecnología acompañando nuestras vidas. Hoy vivimos rodeados de aparatos que parecen actualizaciones de los viejos adminículos que salían en Viaje a las Estrellas; usamos teléfonos celulares, manejamos computadoras personales con las cuales nos comunicamos, en tiempo real, con amigos que viven en los lugares más remotos… A fin de cuentas, la historia de la humanidad es una suma de logros en la que no faltan los desastres y los errores.

En Venezuela es imposible tener una visión del futuro. Aquí todo está diseñado para pensar a corto plazo. Planificar la propia vida, crear planes y llevarlos a cabo, supone un compromiso enorme con las ideas que se te ocurren, un compromiso en el que tienen mucha importancia el cultivo de una imaginación capaz de ver y de crear lo que aún no es, y una obstinada voluntad de trabajo para alcanzar tus metas. En muchos sentidos, Venezuela te invita a pensar siempre en el presente, en resolver el aquí y el ahora, en sobrevivir y llevar a cabo un siniestro carpe diem. Aunque parezca extraño, por sólo pensar en el presente, nuestro país está más cerca del pasado que del futuro. Si no lo creen, piensen en la trocha otra vez…

Las cosas buenas que ha traído «este» futuro son: el tratamiento y la cura de múltiples enfermedades, la banda ancha, las prótesis de silicón, la divulgación del discurso de tolerancia y de respeto entre los seres humanos de todas las razas y creencias (aunque nunca falta un cacaseno), la tecnología puesta al servicio de las comunicaciones y a la difusión del conocimiento.

Antes se creía que la gente andaría por ahí vestida de plateado, que viajaríamos en autos voladores y que la humanidad iba disparada hacia la felicidad, pero llegó el 11 de septiembre de 2001 y los piñones de nuestro optimismo se detuvieron con horror hasta que poco a poco hemos renovado el impulso que nos sirve para diseñar un futuro que quiere ser cada vez mejor a pesar de las sombras eternas que se ciernen sobre la humanidad.

No es suave el camino que nos espera, pero igual hay que hacer como el muñequito del whisky y seguir adelante, adelante siempre.