miércoles, octubre 25, 2006

LOS ENANITOS AMARILLOS

Cada vez que te sientas a escribir, te enfrentas a unos enanitos amarillos que hacen todo lo posible para que no se te ocurra nada.

A los enanitos amarillos les fascina arrugarte las hojas blancas, gastar la tinta de tu impresora y esconderte los bolígrafos en lo más recóndito de las gavetas. Por si fuera poco, son los encargados de hacer que los perros de tu cuadra o de tu edificio comiencen a ladrar justo cuando te sientas a leer o a escribir.

Para que reconozcas a los enanitos amarillos, debes saber que carecen de molares y mastican chicle sólo con los dientes de adelante, como el ochenta por ciento de los venezolanos.

Venezuela es un país repleto de enanitos amarillos. Todas las escuelas tienen cinco o seis de esos enanitos. En ministerios, alcaldías y prefecturas trabajan miríadas de enanitos amarillos disfrazados de secretarias. Nadie puede con ellos; son más fuertes que nadie.

Los enanitos amarillos tienen al país metido en una bolsa negra y muy pronto lo zumbarán en alguna apartada y silenciosa colina del Parque Henry Pittier para que se pierda de sí mismo por siempre jamás.