domingo, octubre 29, 2006

LOS ATRACADORES

Hay atracos sangrientos como los que perpetraban a los bancos los guerrilleros en los años sesenta. Hay atracos cinematográficos como el de Tarde de perros, de Sydney Lumet, como el de Reservoir dogs, de Quentin Tarantino, o el de Heat, de Michael Mann.

Hace tiempo no ocurre en nuestro país un atraco de bancos de proporciones memorables.

Ya no está de moda atracar bancos o los bancos se han puesto tan duros en eso de la seguridad que ya nadie los puede atracar. Los últimos atracos que recuerdo, los hicieron con granadas de mano. En esta época extraña ya no hay robos a bancos, pero se han producido atracos a las compañías que transportan valores. ¿Recuerdan Uds. el robo espectacular que ocurrió hace unos años en Puerto Ordaz donde los ladrones se robaron hasta un avión de la compañía de blindados?

Los robos a instituciones han pasado de moda y, en cuanto a saña y sofisticación, le han cedido el terreno a los atracos personales. A veces te roban la cartera. A veces se te montan en el carro y te ruletean de telecajero en telecajero. A veces alguien le echa «burundanga» al trago que te estás tomando para que te duermas y los ladrones hagan lo que les plazca contigo porque, bajo los efectos de esa droga, no eres más que un zombi, un ser sin voluntad.

Hoy en día hay atracos que se llevan a cabo con computadoras y en corbata, sin medias panties deformando rostros. Hay atracos tan sofisticados que las víctimas no hacen ninguna denuncia para no quedar como unos conejos. De igual modo, hay atracos con pistolas, puñales, navajas, palos, escopetas, ametralladoras, granadas… Hay atracos aterradores, con muertos y heridos en medio de balaceras espectaculares.

Definitivamente, vivimos en un mundo en el que hay más atracadores que gente.