miércoles, octubre 04, 2006

EL ONAGRO EMÉRITO

Hace años, Metodólogo Cosedor fue adonde una bruja a pedirle un brebaje para encontrar trabajo. La bruja en cuestión le dio la pócima y miren lo que pasó: el hombre se transformó en algo horrible. Su cuerpo se cubrió de pelos, sus brazos y piernas se volvieron patas. En lugar de manos y pies, le salieron cascos; las orejas y el pecho le crecieron a inimaginables proporciones. Por si fuera poco, cuando trató de hablar, rebuznó.
Se había convertido en un burro.

Metodólogo Cosedor no podía creer lo que le estaba pasando. Él era un honorable profesor de Retórica graduado suma cum laude en el Pedagógico Flores Chacín de Salamanca y ahora era sólo un asno más en el mundo.

Metodólogo lloró rebuznando hasta que un amigo que supo su desgracia le consiguió unas clases de Gramática en la Universidad Javeriana de Caracas. Y allí, hasta el día de hoy, enseña tan noble materia nuestro ilustre jumento Metodólogo Cosedor.

Y colorín colorado, como todo émulo de Andrés Bello y de Rufino José Cuervo, este borrico aceituno complementos directos a generaciones enteras enseñó.