miércoles, septiembre 27, 2006

LOS LADRONES LINGÜÍSTICOS

Hoy en día, en nuestras ciudades hay una nueva plaga: los ladrones de los nombres de las casas y de los edificios.

Esos ladrones lingüísticos se roban los nombres de las casas para vender el hierro con el que están hechos los trabajos de herrería caligráfica que identifican nuestras viviendas.

Los ladrones lingüísticos también se roban las defensas de las autopistas, las alcantarillas de las calles, las vallas publicitarias y cuanto pedazo de metal mal puesto se encuentren por allí. Muy pronto (lean bien esta profecía) le arrancarán las vigas y las cabillas a los edificios.

¡Qué viva un país sin ley!