sábado, septiembre 30, 2006

LA DONNA É MOBILE

A ninguna mujer le gustan las películas que le gustan a su novio o esposo.

Las mujeres creen que los gustos fílmicos de los hombres demuestran qué tienen en la cabeza. Por eso no les gusta que vean Hellboy, El Vengador Anónimo 2, La Roca, etc.

A las mujeres les fascina que su novio y/o marido se parezca a un león. Cuando conviven juntos, la mujer se dedica día y noche a hacer que el novio y/o marido se convierta en un gatico. Cuando eso sucede, la mujer bota al tipo porque extraña al león y desprecia al gatico que ella misma ha formado. ¿Quién entiende a las mujeres?

Todo hombre tiene lo que las mujeres califican como «amigotes». Las mujeres odian a los amigotes de su novio y/o marido.

Un hombre califica de «amigote» de otro cuando:

Cuando salen juntos y pasan cosas insólitas que no ocurren con nadie más (platillos voladores, robos a mano armada, colas a las tres de la mañana, apariciones de José Gregorio Hernández…).

Cuando cada vez que tu novio y/o marido sale con ese amigote, vuelve a la casa en un estado deplorable.

Cuando cada vez que tu novio y/o marido sale con ese amigote, vuelve a la casa diciendo cochinadas de toda índole.

Volvamos al tema de las mujeres:

Las mujeres creen que a los hombres les gusta acompañarlas a ir de compras o que les gusta visitar a su abuela.

Las mujeres creen (con razón) que los hombres tienen una enorme capacidad para conectarse con aquello que les gustaba cuando eran niños, vale decir: video-juegos, comiquitas, películas, canciones, discos, etcétera.

Las mujeres tienen unos sensores especiales para detectar mentiras.

Las mujeres son unas linces para saber cuándo otra mujer quiere soplarles el bistec.

Una mujer demuestra que quiere a su novio y/o marido cuando lo trata a los trancazos.

Cuando una mujer trata demasiado bien a su novio y/o marido, es porque está con él por interés.

Las mujeres creen que los hombres están ahí para hacer los trabajos más fastidiosos de la vida: cargar las bolsas del supermercado, llevar a su suegra a todos los velorios que se le ocurran, cambiar cauchos, pagar los recibos de la luz y el teléfono e ir al restaurant chino a las nueve de la noche de un domingo.

Las mujeres creen que los hombres quieren hacer cursos prematrimoniales y cursos psicoprofilácticos.

Las mujeres creen (con razón) que todos los hombres están destinados a tener barriga y pantuflas.

Las mujeres dominan el hogar, pero no dominan el carro. Un hombre está sometido en su casa, pero en el carro es el amo y señor.

Las mujeres no entienden que a casi todos los hombres les gusta que otros hombres le buceen a su jeva.

Todas las mujeres están predestinadas a tener estrías y celulitis.

Todas las mujeres quieren hacer cosas románticas y cuando el novio y/o marido les lleva flores creen que es porque el novio y/o marido hizo una rubiera.

Las mujeres tienen una fijación por jugar a la casita. Si te mudas con tu jeva, verás cómo a cada rato querrá tumbar una pared, renovar los muebles o cambiarle el color a las paredes… en eso, gústenle o no, las mujeres son una pesadilla.

¡Y qué viva Asia Carrera!