miércoles, junio 21, 2006

LOS GRANDES BOCHORNOS

Los bochornos son equivalentes a los naufragios.

Los naufragios ocurren en el mar y los bochornos ocurren en tierra firme.

¿Quién no ha besado a una viejita a quien nadie conoce, pero que se coleó en la fiesta?

Hay bochornos de los que no vamos a poder hablar aquí… pero Uds. saben de qué tratan esos bochornos…

Pedro Fafrifio Armas llega a su casa más temprano que de costumbre y se consigue a su mujer con un sujeto en la cama. Pedro Fafrifio, de manera silenciosa, se va a la biblioteca, abre una gaveta del escritorio, saca una pistola de agua, va al baño, la llena y regresa al dormitorio donde su esposa y el desconocido se refocilan. Al llegar al cuarto, hace una maniobra como de serial policial, se lanza al piso, les dispara con la pistola de agua y les grita «salgan con las manos en alto».

Ver a tu novio almorzando con una chica bellísima, ir para allá, formarle un escándalo en pleno restaurant y tener que quedarte callada porque la chica era la hermana de tu novio que vino de Londres y que tú no conocías.

Estar en un velorio, darle un beso a una señora a la que confundiste con una tía de tu novia y resulta que era una de las empleadas de la funeraria.

Estar en un velorio en el que se descubre que el difunto tenía dos familias.

Decirle a tu suegro cuando se te atraviesa ante el televisor «las caraotas plásticas no son transparentes».

Estar con una jeva preciosa y que ella se vaya con un tipo papeado de espalda peluda.

Llegar a una fiesta equivocada…

Llegas a la Quinta Esmeralda, hay senda rumba, te das cuenta de que se celebra un matrimonio, pero resulta que no conoces ni siquiera a los novios. Cuando ves la tarjeta de invitación, te percatas de que no te equivocaste de lugar, pero sí de fiesta porque el matrimonio al que te invitaron fue ayer.

Invitar a tus amigos a un sancocho en tu casa y resulta que la yuca es de la especie venenosa y terminas tú, con todos tus invitados, en la sala de emergencia de la Clínica El Ávila.

Que ofrezcas una fiesta en tu casa y que tu papá salga desnudo y en chancletas a la cocina.

Que el estríper que contrataste para la despedida de soltero de tu hermana tenga gripe y que se la pegue a la novia y a todas las invitadas.

Que llegues a la playa después de 4 horas de cola y que las autoridades la desalojen porque hay «marea roja».

Decir «suchi» en lugar de «sushi».

Rascarse en una piñata.

Invitar a una chica a cenar y que tenga que pagar ella porque a ti te rebotó la tarjeta.

Que se te eche a perder el machito y que tu jeva sea quien abra el capot del jeep y cambie el relé o las bujías.

Que te inviten a casa de un pana y, de pronto, resulta que la hermana del pana fue tu ex novia del liceo.

Ir al gimnasio con un mono de 1982.

Caerse en la calle o darse un trastazo contra una señal de tránsito y poner cara de que el golpe no te dolió.

Tener una prótesis en un diente y que se te caiga justo cuando abres la boca para decir: «Es un honor para mí recibir este premio tan prestigioso».

Ser taxista, llevar a alguien a Valle de La Pascua y perderse en el camino.

Ir al barbero y que te diga que tienes piojos.

Llamar a una jeva y no tener nada que hablar con ella.

Pegarle un pelotazo a la mamá de la jeva más bella de la cuadra.

Que te inviten a comerte una torta de chocolate preparada en casa y que la mencionada torta tenga un tornillo dentro.

Entrar a un baño de damas siendo caballero.

Entrar a un baño de caballeros siendo dama.

Ser karateka y tener violín