viernes, junio 02, 2006

CONEJÍN EL VAQUERO AMIGABLE

Conejín González se encontraba durmiendo una siesta luego de comerse una bandeja de choricitos españoles. Conejín era un anciano de 84 años que, como Uds. comprenderán, no está para digerir semejante bomba de colesterol y picante.

Conejín dormía abrazado a su almohada, soñando con que se encontraba corriendo a toda velocidad sobre un caballo negro cuyas grupas destilaban espuma. Conejín sonreía viéndose a sí mismo como el Llanero Solitario echándole plomo a unos indios que incendiaban una carreta. Conejín disfrutaba su sueño. Los indios le disparaban flechas y él, escondido detrás de un barril, devolvía la agresión con sus balas de plata.

«¡Aggghh!», decían los indios del sueño, mientras el Llanero Solitario les arrebataba de las manos sus hachas y sus cuchillos afilados.

Y así, feliz de la vida, continuó soñando Conejín hasta que un síncope cardíaco, producido por los choricitos españoles, le quitó la vida de manera indolora.

Conejín se murió contento en medio de un sueño en el que él era el héroe que luchaba por el bien y la justicia.

Y colorín colorado, Conejín mató a todos los malos.