lunes, mayo 22, 2006

MOBY PIG

Un día, Carlos Alberto Rutherford fue a Choroní en un autobús conducido por un loco llamado «Ajab».

A Ajab le faltaba una pierna que le había arrancado de un mordisco un cochino blanco al que llamaban «Moby Pig». Ajab usaba sus viajes en autobús a Choroní para buscar al cerdo que lo había empujado a una vida de muletas y patas de palo.

Un día, cuando Carlos Rutherford fue a Choroní, tuvo que aguantarse la búsqueda de Moby Pig desde el autobús en el que él viajaba.

El viaje duró horas hasta que uno de los pasajeros gritó «Moby Pig a la vista», y el conductor alocado se puso a perseguir al fiero animal. El autobús dio bandazos, se salió del camino dos o tres veces, se abalanzó por barrancos sin nombre, cayó en huecos y charcos hasta que algo terrible ocurrió. Moby Pig, el cerdo blanco, al verse acorralado por su terco persecutor, decidió, embestir al autobús, lo cual fue muy doloroso para los pobres pasajeros que gritaban aterrados y heridos.

Así estuvieron no menos de dos horas el autobús y el cerdo, hasta que, en una de esas embestidas, Moby Pig le dio un golpe con tanta fuerza al autobús, que éste se fue rodando por un barranco que fue a dar a las espumosas aguas del río El Limón.

Lo más desquiciado fue que Ajab, el conductor del autobús, logró lanzarle un cabo de cuerda a Moby Pig y enlazarlo por el cuello, pero eso no valió para nada porque Moby Pig salió corriendo por esos montes de Dios. Eso sí: Ajab no soltó el trozo de cuerda y se fue arrastrado por el cochino blanco hasta el más allá.

Carlos Rutherford fue el único sobreviviente…