miércoles, mayo 31, 2006

LA COREOGRAFÍA DEL AMOR

Emil Nolde: Bailarinas; 1912
El mundo de las cigüeñas es un mundo increíble. El otro día nos percatamos de que la escena de Terminator 3, en la que pelean los dos robots, es una escena de sexo. Porque, permitan que les digamos algo: sexo no es sólo lo que se nos viene a la cabeza cuando decimos la palabra “sexo”. Sexo es también esa golpiza que se sucede en el baño de la base nuclear que aparece en Terminator 3.

Ella le pega al tipo y el tipo le mete la cabeza en el retrete. Ella lo agarra por la rabadilla, lo carga y revienta una pared con su cabezota. Él se levanta, la jamaquea y le da con la mano abierta una tremenda bofetada por la jeta... Eso, damas y caballeros, no es más que la coreografía del amor que sirve para llamar a la cigüeña.

Porque, recuerden, por más que tratemos de obviarlo, el sexo está en todo. Freud descubrió eso hace 100 años y se hizo millonario.

No lo olviden: Freud siempre tiene la razón.