martes, abril 11, 2006

LOS INFIERNOS

Herrería de la Maestranza César Girón; Maracay, Venezuela

No hay grupo de rock donde no aparezca una mención al infierno, al diablo o a algún demonio con cara de maluco. La verdad es que esa afición por la imaginería satánica ya huele raro, ya huele a invento mercadotécnico.

El uso de la iconografía diablesca viene asociado al rock and roll desde el momento en que éste se vendió a sí mismo como un movimiento «rebelde», como un corpus artístico y musical en contra del orden establecido. Obviamente, no hay nada que simbolice con más fuerza semejante rebelión que un demonio. Lucifer fue un ángel que se rebeló al estamento político y celestial instaurado por Dios desde antes de la creación. De ahí que los músicos contemporáneos usen la imagen del diablo y recreen infiernos en sus canciones y espectáculos. En estas sociedades enfermas, todo el que se rebela tiene rating. Por eso, en la música, lo satánico es un invento mercadotécnico que se repite y se repite hasta el infinito.