miércoles, marzo 08, 2006

STAN LEE, EL INFLUYENTE

Anoche, como a las once, me iba a poner a leer, pero me puse a ver televisión y me quedé enganchado con una entrevista a Stan Lee. En ese documental el carajo habla sobre su trabajo, sobre sus ideas, sobre Marvel, sobre los artistas con los que trabajó y sobre Hollywood. Estuvo del carajo. Stan Lee es un artista muy raro, sobre todo porque el tipo es, antes que nada, un escritor. Su trabajo en los suplementos de Marvel (aparte de ser el chivo de esa vaina, tan chivo que aunque no es el dueño-dueño, todo el mundo le pregunta cómo se hacen las cosas) era escribir las historias y rotular los fumetos; es decir: la letra que traen los comics es de su puño. Una belleza.

Lo que más me interesó de la entrevista fue cuando habló de la fundación de un club de lectores de Marvel. Al tipo le llegban cartas hablándole de los 4 Fantásticos o de Spider Man y él contestaba cada carta. Dice que el secreto de su éxito no se debe sólo a lo buenas o malas que fueran sus historias, sino a ese trabajo de contestar de manera cálida a la gente que se comunicaba con él para criticarlo o para felicitarlo. Dice que en esa calidez, con la cual el que lo leía se sentía parte de una familia, radica su éxito. Esa idea me gustó.

Lo otro es que aunque no habla mal de nadie, el carajo se burla de las vainas de Hollywood. Una de esas burlas es que nunca entendió porqué le pusieron «David Banner» al papel que Bill Bixby hacía en el Hulk de la TV. Según él, un día llamó a «quienquiera que hubiera que llamar en la estación de tv» y le dijeron que le pusieron David Banner al personaje porque dizque Bruce Banner (que era como se llamaba en verdad el personaje en los suplementos) sonaba gay. El carajo dice «sonaba» gay... ¿Qué quiere decir eso?

Otro cuento sobre Hollywood, pero esta vez no sobre el cine o sobre la televisión, sino sobre los editores, fue cuando inventó los X Men. Stan Lee cuenta que él inventó esa vaina poniéndole el título de «Los Mutantes». Los editores le dijeron que estaba de pinga, pero que la palabra «mutante» no la entendía nadie, que nadie sabía qué era esa vaina. Entonces el carajo se puso a pensar en la vaina y vio que el jefe de los X Men era el profesor Xavier, el de la silla de ruedas, entonces le puso a la serie así mismo: Los X Men, es decir, «los hombres de X», de Xavier. Cuando los editores leyeron ese título le dieron el visto bueno. Ahí es dónde el carajo se pregunta: «¿si la gente no entiende la palabra mutante, cómo coño entiende eso de Hombres X?»

Un maestro. Me pareció muy extraño y muy de pinga que fuera un carajo tan sencillo y con unas ideas simples sobre lo que es el comic, pero con ideas bien complejas sobre la escritura. Tiene toda una serie de reflexiones sobre cómo deben hablar los personajes. El tipo diserta sobre cómo hablan el Silver Surfer, Thor y Reed Richards y por qué los personajes deben vivir en Nueva York y no en Ciudad Gótica o en Metrópolis.

Programas así son los que uno agradece antes de acostarse a dormir.