lunes, marzo 06, 2006

MÁS DE NO HABRÁ FINAL

Chiam Soutine y su Conejo desollado

1) No habrá final es una novela negra. La novela negra es aquella que va unida a temas sórdidos (putas, mafiosos, extorsionadores, pistoleros, contrabandistas, chulos, traficantes de drogas, etc). Durante años la novela negra estuvo unida a la literatura policial, como en las novelas de Raymond Chandler, Samuel Dashiell Hammet, Walter Mosley, Chester Himes, Paco Ignacio Taibo, Manuel Vásquez Montalbán, Eloi Yagüe..., pero poco a poco, los escritores de literatura negra se han dado cuenta de que no hace falta muerto ni detective para que haya una buena historia negra.

2) No habrá final está escrita en tono de comedia. Es como una comedia de acción (por ejemplo: las películas de Jacky Chan) donde hay patadas, coñazos, muertos y demás.

3) Es una novela negra porque habla de cosas sórdidas, pero ¿cómo no van a ser sórdidas y humorísticas las vainas que pasan en ese libro si suceden en Caracas? Caracas es una ciudad donde se reúnen esas dos vainas: el humor y la sordidez. ¿Qué mejor ejemplo de esa cualidad que un camionero durmiendo siesta después de haber colgado su chinchorro en el árbol de leva de su gandola?

No te agobio más por hoy, pero mira esta pequeña lista de sordideces que aparecen en No habrá final:

* En un capítulo los protagonistas se montan en un autobús que viene de la Simón Bolívar. El autobús transporta a los obreros que trabajan en la universidad luego de finalizada su jornada de trabajo. Los tipos, para hacerse más divertido el viaje, le pagan a una jeva para que se desnude en medio del autobús y en medio de la vía. Es decir: hay una estríper en un autobús.

* El libro trata sobre un par de carajos que van en un Mustang y, de pronto, unos coños de madres, los confunden con otros tipos, se los llevan, los retienen un rato y los dejan ir sin el Mustang. Parte de la historia se basa en la recuperación del carro.

* En la novela se cuentan las mil y un historias de un viejito que es abuelo de uno de los protagonistas. El abuelo tiene mil y un historias violentas. En una raja con una hojilla las sillas del ancianato donde vive porque no dejan que una puta a quien él llamaba «su sobrina», lo visite más.

Y así hay sopotocientas barbaridades más.