martes, marzo 21, 2006

BARROCO

En estas ciudades el humor está en la calle. Forma parte de la naturaleza y del paisaje. Si no me crees, piensa en la manera de ser de la gente, en cómo se viste, en cómo habla... Como el humor forma parte del paisaje natural, nuestra realidad es retorcida, exagerada y loca. Cuando uno se da cuenta de esa circunstancia y exagera el humor con el que ve los objetos, las situaciones, la gente y los fenómenos en la calle, pues tiene un arma muy poderosa en su poder porque es como si hicieras humor en segunda potencia.

Me explico mejor: la gente cree que es muy seria, las señoras creen que se ven bellas con sus peinados en forma de casco que se han hecho en la peluquería a fuerza de litros y litros de laca. Cuando uno se burla de ese hecho que no puede tildarse sino de humorístico, surge una magia especial, una magia subversiva lista para acabar con los que se toman demasiado en serio a sí mismos.