lunes, enero 09, 2006

ESPARTACO MERECE EL PANTEÓN

Nosotros, los abajo firmantes, queremos rendirle homenaje al venezolano más ilustre de este siglo. No crean Uds. que ese hombre grande es Úslar Pietri, Jacinto Convit o Rómulo Gallegos... No... Esa figura emérita es la de Espartaco Santoni.

Desde los tiempos del Generalísimo Francisco de Miranda nuestra patria no contaba con un hijo del carisma, la donosura y el buen vestir de este excelso carupanero. La vida de nuestro prohombre, al igual que la de muchos de nuestros próceres, estuvo signada por la funesta sombra del exilio. Un exilio, en su caso, fascinante, pero en modo alguno voluntario. Espartaco partió de su natal terruño a la muy tierna edad de diecisiete años. La leyenda que aún recorre las polvorientas calles de Carúpano, lo retrata tomando un aventurado autobús con los cantos de los gallos, vestido tan sólo con una ajustada franela a rayas, shores de barlón e incómodas chancletas de goma y sin más equipaje que sus sueños. La leyenda, también, nos asoma una hipótesis de esta precipitada huida a la nada: un difuso affair con una dama del pueblo le agenció la incomprendida ira del marido cornudo. A partir de este hecho, germinal y profético, podemos datar el inicio de la exuberante singladura de nuestro héroe.

Espartaco Santoni fue el gigoló latinoamericano más cotizado en el jet set internacional desde que Porfirio Rubirosa quedara en el olvido.

Espartaco era el perfecto caballero venezolano. Era alto, buenmozo, elegante y puyón... No hubo mujer del jet set internacional que se escapara de las garras de este bon vivant nacido en Venezuela en 1939 y fallecido en Cannes en 1998.

Con motivo de celebrarse el octavo aniversario de la sentida desaparición física de quien en vida fuera nuestro más connotado representante internacional, hemos constituido la asociación sin fines de lucro ESMEPAN (Espartaco merece el Panteón) con el fin de adelantar oficiosas diligencias para agenciar el traslado de las cenizas mortales de tan ilustre venezolano desde Puerto Barnús (Marbella) hasta nuestro glorioso Panteón Nacional.

Espartaco fue la crema y nata del puyón venezolano y por eso un grupo de venezolanos le rinde un merecido homenaje, organizando una cruzada para que sus restos sean repatriados al país y guardados en el panteón nacional.

Espartaco Santoni le dio luz al gentilicio nacional satisfaciendo a las damas de la alta sociedad europea e internacional. Por eso, si quieren que los restos de Espartaco Santoni descansen en el suelo patrio, consignen sus firmas en este mismo blog.

La patria agradecida exalta a sus héroes.

Firman este documento: Salvador Fleján, Roberto Echeto, Henrique Lazo, Enrique Enriquez, Israel Centeno, Fedosy Santaella, Sergio Márquez, Karina Sáinz Borgo, Juan Carlos Chirinos, Juan Carlos Méndez Guédez, Nicolás Melini, María Fernanda Paz Castillo, Joaquín Ortega y Carlos Medina.