viernes, enero 13, 2006

EL MICRÓFONO

Si existe un instrumento típico del siglo xx, ése es el micrófono. No hay cantante, músico, presentador o locutor que no tenga como herramienta de trabajo a esa pieza que permite convertir los sonidos en electricidad para amplificarlos, intervenirlos y hasta grabarlos.

Para nosotros resulta de lo más normal ver a alguien hablando frente a un micrófono, y lo más interesante es que creemos que esa acción es así tan simple y tan común, cuando en verdad su uso requiere de un sólo requisito. Pararse ante un micrófono implica, por obligación y decencia, tener algo que decir. Sólo los tontos se ponen a hablar frente al público teniendo la cabeza en blanco.

De nada vale que hagas muecas o que te hagas el simpático. Si no tienes nada que decir, se notará. La inteligencia y la cultura se delatan a leguas aunque no se tenga una bella voz. Por eso es que el micrófono es un objeto complejo que tiene muchas más implicaciones que las que a simple vista parece.

Después de todo, estamos hablando de un instrumento que potencia la presencia física de la voz, de esa única comprobación de que estamos vivos aquí y ahora.