viernes, diciembre 16, 2005

LA PODEROSA IMAGEN DE LA VIRGEN DE GUADALUPE

De todas las imágenes de la Virgen María la que más me gusta es la de la Guadalupe. Tal vez sea porque su milagrosa estampa (la que dejaron las flores en la tilma de Juan Diego) sea una demostración de que en el cielo, Dios, los ángeles, los arcángeles, los santos y la propia Virgen, pintan como Piero della Francesca.

Otro fascinante detalle es la presencia de esos rayos celestiales que la rodean, formando una suerte de vulva de la que emanan, como puñales, las espinas de un cactus místico que encuentran su correlato en los filosos cuernos de la luna y en las alas erizadas del angelillo que toma con una mano la capa verde de la Virgen y con la otra su vestido dorado.

Es curioso el contraste que se percibe entre la paz que brota de la Virgen y la magnífica violencia que se nota en las púas que la rodean. Quizás por eso esta imagen me produzca tanta confianza. Sus formas son una invitación a la paz, mas no a la resignación.