viernes, noviembre 04, 2005

NO HABRÁ FINAL (extracto)

Marc Rothko (1903-1970): White over red; 1957

"...Cuando todo parecía de lo más normal, se oyó un escándalo de gritos y de puertas batidas en el gimnasio que fueron el preludio para que apareciera un sujeto contrahecho, retaco y siniestro que cruzó todo el recinto lleno de máquinas, pesas, barras y espejos hasta que agarró por las greñas a una mujer rubia de contextura atlética mucho más grande y más fuerte que él, y de un solo tirón se la llevó entre gritos e insultos al propio estacionamiento del edificio para darle una golpiza ahí mismo, sin miramiento alguno.

Recuerdo que la físicoculturista gritaba:
—¡Perdóname, Ricardo! ¡Yo no lo quise hacer! ¡Fue un impulso! ¡Un impulso! —Y el tal Ricardo le daba más duro con el puño derecho —el izquierdo no lo movía porque parecía como si llevase un arma debajo de la chaqueta o como si le faltara el brazo—, y le decía que él iba a remover cielo y tierra para encontrar al batracio ése y cortarle las bolas porque esto no se puede quedar así. ¡Yo te mato, puta!

Lo cierto es que ese divertimento en el que un marido trataba de lavar su honor, duró poco porque «la Juan Carlos» y otros tres ociosos que hacían ejercicios a esa misma hora, salieron al estacionamiento seguidos de todas las mujeres que hacían aerobics y, entre todos, lograron detener a Ricardo y salvarle el rostro a la físicoculturista que no había movido un solo músculo para defenderse, y mira que semejante mujer pudo haber cargado en peso al retaco ése y lanzarlo por los aires para luego molerlo a patadas. Así sería el remordimiento de la mujer, que eso no pasó...".