jueves, noviembre 03, 2005

INDIGENTES EVERYWHERE

Jacob Lawrence (1917-2000): The Bo-Lo game; 1937

Esta es la historia de Carlos Manirroto Álvarez, un muchacho que se asustó al entrar en la “Panadería Pastelería Mi Junquito”, ubicada en Montalbán. Ahí se dio cuenta de que los panaderos, el cafetero, el quesero y la cajera no eran portugueses.

El hecho de que ninguno de los dependientes de la panadería fuera rosado, que no tuviera los ojos azules y un bolígrafo pegado a una de sus orejas peludas, causó una profunda extrañeza en Carlos Manirroto Álvarez.

Sin embargo, su estupor aumentó cuando se dio cuenta de que los panaderos no sólo no eran portugueses, sino que todos y cada uno de ellos tenía manchas de sucio en todo el cuerpo, el pelo grasiento y un saco de yute lleno de latas a su lado...

Carlos Manirroto Álvarez casi se desmayó cuando se dio cuenta de que todos los que atendían la “Panadería Pastelería Mi Junquito” eran indigentes...

Como lo oyen: indigentes, pordioseros, mendigos, recogelatas...

Carlos Manirroto Álvarez salió despavorido de la mencionada panadería. Corrió con todas sus fuerzas al puesto policial más cercano a su casa y ahí también se llevó una sorpresa: los policías también llevaban la ropa hecha jirones, estaban sucios, tenían el pelo grasiento y portaban un costal lleno de latas.

Carlos Manirroto salió de la prefectura corriendo y se metió en el bar “Mother Mine”. Allí se terminó de desmayar cuando se dio cuenta de que los mesoneros y el barman también estaban sucios, andrajosos y pegostosos...

Nuestro protagonista se pellizcó varias veces para ver si estaba soñando... Como no se despertó, se dio cuenta de que no estaba dormido...

Carlos Manirroto Álvarez se dio cuenta de que el país donde vive es así; que su patria es una patria de indigentes...

Y colorín colorado… el pordiosero se ha acostado.