jueves, octubre 06, 2005

SALMO 23

El señor es mi mecánico, llave inglesa no me faltará; en grasientos talleres me arregla el cloche; me pone empacaduras nuevas y me repara el cardán. Me guía por el árbol de leva con el honor de su carburador.

Aunque con la mica rota ande, nada temo, porque Tú vas conmigo, y tu destornillador y tu rache me sostienen. Preparas los bornes de la batería ante mí, frente a mi cigüeñal; me unges la correa de los tiempos con aceite whiz, y mis tripoides con refrigerante Bp.

Tu liga de freno y tu gasolina de 91 me acompañan en cada kilómetro de mi viaje, y me estacionaré en el puesto de mi Señor mecánico por días sin término. Amén.