sábado, julio 16, 2005

UN GRAN ARTISTA CONTEMPORÁNEO

Las misses venezolanas son un grupo de hermosos mutantes femeninos tallados y pulidos a pulso por un auténtico Pigmalión capaz de producir anualmente decenas de muñecas vivientes que no sólo ganan concursos de belleza alrededor del orbe, sino que al finalizar sus respectivos reinados terminan engalanando nuestra televisión, cumpliendo a cabalidad el papel de actrices, animadoras, estrellas de noticieros, locutoras, modelos, candidatas presidenciales y hasta de cantantes. Un hombre que presida semejante fábrica de maravillas humanas no puede ser otra cosa que un Artista de verdad, un iluminado, un hacedor de sueños.

Osmel Sousa es un gran artista que ha sabido objetivar y canalizar en la figura de la miss una estética venezolana. Para nosotros la belleza no es una abstracción; es algo encarnado en la mujer, en su cuerpo, en sus medidas, en su rostro, en su desenvolvimiento social, en su donaire y en su traje de baño. Por si fuera poco, para los venezolanos lo bello tiene que ser recargado, teatral y empalagoso, como si la vida se nos fuera en ello, en mostrar cuánta bondad tenemos por dentro... La figura de la miss hermosa y triunfante es el ideal que perseguimos como personas; es lo que queremos ser los venezolanos: gente bella y eternamente joven a la que, por joven y bella, siempre se le perdonan ciertas metidas de pata... En mostrarnos esa verdad está el innegable mérito del trabajo de Osmel.