miércoles, julio 13, 2005

KALKITOS

Kalkitos llegó a mi vida en 1979. En un pequeño sobre de papel celofán venía un políptico de cartulina con un fondo impreso y una película llena de estampas adhesivas que pegabas sobre la superficie del cuadernillo, rayándolas con un bolígrafo.

Cada Kalkitos aludía a un tema cualquiera: series animadas, la Conquista del Oeste, las batallas aéreas de la Primera Guerra Mundial... La idea era que tú abrías el políptico y sobre ella adherías las etiquetas, creando de ese modo tu propia composición gráfica y tu propia historia.

Viéndolos a la distancia, a pesar de que los Kalkitos traían sus propios dibujos y diseños (lo cual les ganó la animadversión de aquellos que abogan innecesariamente por la imaginación de los niños), te permitían crear tu propia historia. Así, recuerdo un sobre de Kalkitos con especial nostalgia. Su tema central era Veinte mil leguas de viaje submarino y en el tríptico aparecían un submarino nuclear y un enorme pulpo enfrentados en una composición que sugería una cruenta batalla. La película con los gráficos adhesivos traía los excelentes dibujos de unos buzos vestidos de rojo armados con arpones, cuchillos y toda suerte de artilugios subacuáticos como cuerdas, ballestas y cañones que según mi imaginación infantil, disparaban algo parecido a llamaradas eléctricas contra el pulpo gigante.

Aquel Kalkitos fue crucial en mi vida. Compré uno y de inmediato armé mi propio relato con aquellas imágenes prefabricadas. El resultado de esa experiencia fue tan satisfactorio que de inmediato fui al kiosco de la esquina y compré dos más del mismo tema. Recuerdo que los abrí y deseché de inmediato los polípticos con sus dibujos del submarino y del pulpo. Sólo tomé las películas adhesivas y comencé a pegar los diseños en el primero, llenando aquella cartulina de decenas de buzos rojos que cosían a puñaladas al denodado octópodo que no se arredraba ante nada.

Si tengo que agradecerle a alguien por el nacimiento de algo muy personal, que hoy sé que se llama vocación, ese alguien es el inventor de los Kalkitos.

¡Gracias, brother! ¡Gracias de verdad!