lunes, julio 18, 2005

ESTÓMAGO MEXICANO

Damas y caballeros, les confieso mi amor por la comida mexicana.

En México puedes probar maravillas en cada plato. En todos lados venden tacos. Hay taquerías abiertas día y noche donde puedes comer tacos de nopal, arracheras, alambres, chicharrón, pollo, etcétera, etceterísima...

No puedes dejar de pedir mole. El mole poblano es una de las maravillas de la humanidad. Es la salsa picante hecha a base de chocolate y te la puedes comer con pollo. Hay un restaurant que se llama Café Tacuba (como el grupo) y queda en la avenida República de Cuba, transversal al Zócalo. Ese lugar es delicioso y no es caro.

Cuando estuve en México no sólo fui al D.F. Yo agarré un autobús y me fui a Morelia, un pueblo que queda a 4 horas y al este de Ciudad de México. Allí probé una cosa que se llama “Torta ahogada”; es un sandwich de pollo o carne que viene medio hundido en una salsa picante. ¡Fin de mundo!

Lo del picante en México es un mito creado por los que no comen picante. Tampoco pica tanto, al menos a mí no me picó taaaaaanto la comida... El mejor picante es el habanero y deberías traerte un poquito para acá... Lo que pasa es que los mexicanos son unos gourmets del picante. Hay picantes que sacan lágrimas, picantes salados, picantes dulces, picantes suaves, picantes para machos...

Con respecto al tequila, nosotros los venezolanos tenemos un mito por culpa del José Cuervo, el tequila que nos llega. Esa vaina es una mierda. Es una porquería porque está mezclado con aguardiente. Es como si tomáramos caña clara o miche sulfurizado merideño. El verdadero tequila debe decir en su etiqueta “100% agave”. Puedes tomarte un Centenario, un Herradura o el Hornitos o Jimadores. Cualquiera de ésos es buenísimo. Lo más interesante es que si pides un tequila, el mesonero o el barman te preguntará que de qué marca y seguidamente te preguntará cómo lo quieres. Yo tomé “Banderita”. Te dan un vasito de tequila, otro de jugo de limón y otro de salsa picante. Les cuento eso y se me hace agua la boca...