lunes, mayo 09, 2005

LAS PIEDRAS HABLAN

Roberto Echeto ®

En la calle donde vivo hay una panadería en la que entra y sale gente a toda hora. Afuera, en la plaza, hay un montón de ancianos cuya única preocupación en la vida es el dominó. Ellos pasan el día entre el doble seis, el cinco-cuatro y el doble blanco. Nada los detiene.

Una tarde, cuando empezaba a llover, vi cómo uno de esos señores se levantaba de su asiento y se cubría la cabeza con su propia silla. En otra oportunidad, mientras los viejitos jugaban dominó, un par de transeúntes violentos comenzaron a darse golpes, a sacarse sangre, a empujarse y a darse patadas. Los viejos sólo se movieron cuando uno de los dos, habiendo tumbado al otro, corrió hacia la plaza en busca de una piedra para reventarle la cabeza a su oponente caído. En ese momento los viejos sí dejaron las piedras de dominó y asumieron su dignidad de hombres respetables para evitar una desgracia.

Los cuentos, damas y caballeros, están en la calle. En mi caso, no sé si tengo la fortuna o la desdicha de oír las voces de los semáforos, de los autobuses, de los edificios, de las esquinas, de las plazas...

Tal vez Uds. no sepan que una de las cosas más extrañas de escribir es que los objetos te hablan y te piden a gritos que los incluyas en una historia... El otro día, por ejemplo, me encontré con un camión de volteo que me pidió que le consiguiera una novia a su chofer porque éste ya le tenía roto el tubo de escape...

No se trata de costumbrismo. No se trata de hacer humor porque sí. Se trata de oír a la calle, a nuestras calles choretas, rotas, maltratadas, orinadas, repletas de buhoneros, de locos y de gente zombi a la que se le olvidó toda idea de orden.

Breviario galante es un libro de relatos concebido para recordarle a sus lectores que, a pesar de todas las desgracias, la belleza, la bondad y la alegría existen y que a veces hay que imponerlas.