viernes, abril 29, 2005

PRAGA

Peabody y Sherman se encontraban hoy en la Panadería “Mis Coquitos” que queda en la Roca Tarpeya. Ambos, como ha sido normal en estos días, tomaban café y conversaban de lo más animados. Esta vez Sherman le contaba a Peabody sobre su viaje a Praga.

En Praga, Sherman caminó por todas partes, se maravilló por lo hermosa que es la arquitectura de esa ciudad; visitó los lugares históricos, el centro de Praga, la casa de Kafka y la de Gustav Meyrick.

Sherman se quedó extrañado de que en la puerta de la casa de Kafka hubiera una estatua gigante de una cucaracha de bronce. Peabody se rió de la ingenuidad de su amigo, y éste continuó contando sus experiencias en una de las urbes más bellas de Europa.

Sherman habló de que allá los perros pasean a sus dueños y no al revés... Los perros sacan a sus amos para que hagan pipí y pupú, mientras ellos leen el periódico de Purina.

Y así, contando historias de ese tenor, nuestros amigos Peabody y Sherman continuaron disfrutando de la tarde en medio de la panadería de la Roca Tarpeya.

Para terminar, Sherman le preguntó a Peabody:
—¿Sabes para qué hizo Dios a los homosexuales?

—No.

—Para que lleven a las gordas a las discotecas.