miércoles, abril 20, 2005

EL ARTE DE CONTAR HISTORIAS

Peabody y Sherman se encontraban en la panadería-pastelería Los tres portuguesitos que queda en Chacao. Allí, tomándose un café, nuestros amigos mantenían su consecuente coloquio vespertino. Esa tarde conversaban sobre el arte de contar historias. Para Sherman saber cómo se inspiran los escritores era todo un misterio . Por eso Peabody tomó la palabra y explicó:

—Es muy fácil, Sherman. Fíjate: aquí afuera hay tres jugadoras de kicking ball lesbianas. Hay también un indigente y un grupo de palomas comiéndose los restos de un perro caliente que se cayó al suelo —Sherman arrugó la frente y se acomodó en la silla para oír bien la explicación que le prodigaba su amigo. —Las jugadoras de kicking ball lesbianas no están haciendo nada, el indigente y las palomas tampoco... Pero imagínate qué pasaría si nosotros las pusiéramos a hacer cosas...

—¿Qué cosas? —Preguntó Sherman.

—Imagínate que las jugadoras lesbianas de kicking ball están pateando aquí mismo una pelota anaranjada con todas sus fuerzas.

—Ajá… ¡Qué feo, Peabody!

—Imaginemos que una de esas patadas hace que la pelota vuele a toda velocidad hacia el sitio donde están las palomas comiéndose los restos del perro caliente, que le caiga encima a una de ellas y la deje aplastada en el suelo mientras las otras salen volando.

—Muy buen punto.

—Imaginemos también que ahora el indigente se levanta y camina hasta donde se encuentra la paloma aplastada...

—Y cuando llega frente a ella, se agacha, la recoge y se la lleva para prepararla con un poco de sal...

—Exacto, mi querido Sherman. Veo que aprendes con rapidez.

—O sea que los cuentos están por todas partes desarmados y nosotros somos los encargados de armarlos, como quien juega con un Lego, ¿no?

—Así es. Nosotros los armamos y los aderezamos como nos dé la gana. La imaginación, Sherman, todavía es gratis.

—Ahh.

De ese modo, Peabody y Sherman continuaron conversando sobre lo humano y lo divino mientras se tomaban otro café.
Así de lenta y provechosa es la felicidad.